Jesus Nazareno de candelaria



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Una Parroquia de naturales

Por Manuel Morales Montenegro

La parroquia de Candelaria fue fundada, en la ciudad de Santiago de Guatemala, hoy Antigua, a mediados del siglo XVIII. Estaba dedicada a la Virgen de esa advocación, cuya fiesta es el 2 de febrero. La sede de la parroquia era un antiguo templo levantado para atender a fieles de origen nativo que administraba la Orden de Predicadores. De hecho siempre estuvo relacionada con los frailes dominicos, ya que era del cercano convento que llegaban los sacerdotes a atender a los fieles.

Con la destrucción ocasionada por los terremotos de 1773 las autoridades de la Colonia decidieron trasladar la capital al valle de la Ermita. En el nuevo asentamiento la parroquia de Candelaria fue ubicada en la parte noreste de la traza urbana y quedó establecida en 1784 con fieles de diverso origen étnico.

La construcción del edificio parroquial fue un problema porque los vecinos no eran personas de cómoda posición económica, por eso se levantó un templo de líneas sencillas. En 1831 se hizo necesario reedificar el templo, probablemente a causa del seísmo de 1830, por lo que las imágenes que se albergaban en el recinto fueron resguardadas en la Ermita del Carmen. En el decenio de 1860 la iglesia fue reconstruida, durante el gobierno de Rafael Carrera, quien había nacido en el barrio de Candelaria.

Los terremotos de 1917 y 1918 destruyeron gran parte del templo. Según el historiador Fernando Urquizú la capilla que albergaba al Nazareno, y que contaba con profusa decoración de plata que se había extraído de la capilla de Santiago de Guatemala, quedó destruida. El edificio fue reconstruido con muchos esfuerzos y, en 1976, volvió a sufrir daños con otro seísmo. Fue reconstruido y, desde entonces, ha permanecido en constantes trabajos. Hace pocos años se remodeló el techo y, actualmente, los parroquianos están patrocinando la construcción de los altares laterales, en maderas preciosas.

Cristo Rey

Por Manuel Morales Montenegro

La imagen de Jesús Nazareno del templo de Candelaria es una de las tallas más veneradas por los fieles guatemaltecos. No se sabe quién fue el autor de la escultura, pero en 1733 fue sacada en procesión de rogativa por una peste de viruela que asoló la ciudad y, según Domingo Juarros, era una de las imágenes de mayor devoción en la ciudad.

En 1780, el párroco de Candelaria, Joseph María Eloso informó al obispo que “la imagen del Señor se pudo extraer muy maltratada”, refiriéndose a los daños ocasionados por los seísmos de 1773, agregando que “la hice componer y encarnar de nuevo a mi costa”, lo que indica que la imagen fue intervenida en esa época. Además, Eloso contaba que “se halla colocada en la misma capilla provisional con su corona de plata y diadema de chispa sobredorada”.

En 1784 la imagen remozada del Nazareno fue trasladada a la nueva capital, donde ha estado presente en las celebraciones de Semana Santa y con el paso de los años su devoción ha aumentado, por esa razón el 3 de febrero de 1917 el Nazareno fue consagrado.

Unos años después, la talla recibió el apelativo que la distingue. “En el año de 1925, como conclusión del Año Santo, Pío XI, en su encíclica Quas Primas, estableció la festividad de Cristo Rey”, narró Mario Oliveros en el Boletín Informativo Cristo Rey, 1974. “La velación dedicada a la imagen de Jesús Nazareno de Candelaria”, continuaba Oliveros, “deviene de 1927, época en la que se desató en México la persecución contra la Iglesia y los mártires adoptaron como grito de lucha “Viva Cristo Rey”. Para rogar por las víctimas de esa persecución se dedicó la celebración [de velación] y desde entonces se le llama Cristo Rey” al Nazareno de Candelaria.

En 1963, se celebró el cuarto centenario de la talla de la imagen, porque se tenían por ciertos los datos de un investigador de principios del siglo XX, quien supuso que la escultura había sido hecha en 1563, por esa razón la imagen fue procesionada en la ciudad de Antigua Guatemala, aunque aún no hay datos concluyentes sobre la fecha en que fue burilada.

Un largo recorrido

Por Anibal Chajón

La procesión de la Cofradía del Nazareno de Candelaria es antigua. En la ciudad de Santiago de Guatemala, hoy Antigua, la cofradía funcionó desde el siglo XVII. En 1677 un documento papal, firmado por Inocencio XI, indicaba que “los indios cofrades de Jesús Nazareno en la iglesia de Santa María de la Candelaria salen en procesión de dicha iglesia el día de la Cena de Nuestro Señor Jesucristo a las dos de la noche por tiempo inmemorable”, es decir desde hacía varios años, por lo tanto, la cofradía ya estaba en funcionamiento.

El documento establecía que los cofrades “no puedan ni deban ser embarazados, excluidos, perturbados ni impedidos” a realizar su procesión “por cofrades españoles de Jesús, fundada en otra iglesia de Nuestra Señora la Virgen María de las Mercedes”. La contravención a estas disposiciones imponía a los cofrades de La Merced, u otros que impidieran la procesión de Candelaria, una multa de mil ducados. Lo que les garantizó la realización de las actividades paralitúrgicas, indica el médico e historiador Gerardo Ramírez. Esa procesión se realizaba después de las ceremonias de institución de la Eucaristía, el Jueves Santo, por lo que salía por la noche o Viernes Santo en la madrugada, hacia las 2:00 horas.

Los terremotos de 1773 dañaron la imagen y, además, por el seísmo las procesiones fueron suspendidas. Ya en la nueva capital la cofradía dejó de funcionar por varios años, según Ramírez se restableció en 1804. Pero en esos 20 años las celebraciones del día santo fueron absorbidas por la cofradía mercedaria, por lo que, cuando los cofrades de Candelaria quisieron restablecer la procesión del Nazareno, entraron en conflicto con los de La Merced. El Arzobispo solucionó las diferencias estableciendo que la procesión de “la cofradía de La Merced salga entre siete y siete y media de la mañana [del Viernes Santo] y la de la Candelaria a las nueve”. El documento arzobispal estipulaba que “se evite que se encuentren”.

Esta disposición no agradó a los cofrades de Candelaria, por lo que suspendieron en procesión en 1809, que fue reanudada en 1812 el día Jueves Santo, desde las 17:00 horas.

Aunque, originalmente la cofradía estuvo integrada por personas indígenas, y así lo expresan los documentos consultados por Ramírez de 1804, las cosas cambiaron en poco tiempo. Ya en 1817 había, además, personas de origen mixto, ladino, y europeo, llamados españoles, lo que era una expresión de la gente que vivía en la ciudad.

En 1819, la procesión contaba con ciertos elementos característicos. En una petición de la cofradía al Arzobispado se menciona que, desde hacía varios años, salía en caballo un individuo representando un centurión romano, así como otros vestidos de cuero “imitando con la pintura del color del infierno”, aunque el personaje del centurión fue prohibido en esa oportunidad.

El mismo año, la procesión salía de su iglesia y recorría varias calles, llegando hasta el Real Palacio (hoy Parque Centenario), la iglesia de Capuchinas y Santo Domingo, para retornar a su parroquia. En el mismo documento se menciona que, en otras oportunidades, había llegado hasta Santa Teresa y Santa Catalina, donde ingresaba, pero las autoridades prohibieron que la procesión ingresara en los templos.

En 1824 el gobierno autorizó que la procesión fuera acompañada de penitentes y, durante los gobiernos liberales del siglo XIX, parece haber salido sin contratiempos. En 1901, Jesús Fernández la describió: “A las cinco de la tarde, [por] la quinta calle oriente, avanzaba al centro de la ciudad, desde la [iglesia] parroquial de Candelaria, Jesús con la cruz a cuestas, revestida de riquísima túnica bordada en oro, precedida por una multitud de penitentes que se turnaban llevándola en hombros. Atrás venía la banda de música ejecutando marchas fúnebres y, luego, la imagen de la Dolorosa, acompañada de multitud de mujeres que rezaban el rosario.

Con el avance del siglo, la cofradía desapareció. Según el historiador Miguel Álvarez a causa de las disposiciones de los gobiernos liberales, pero eso no disminuyó la devoción al Nazareno. En la actualidad los organizadores del cortejo se agrupan en una Asociación.

La cantidad de cargadores fue en aumento, pues en 1928 la procesión salía a las 15:00 horas. Además, hacia 1934 realizaba una procesión de La Reseña, el Domingo de Ramos por la mañana, pero ya no se realizaban en 1936. En 1959 el cortejo de Jueves Santo, según El Heraldo Recoleto, salió a las 11:00 y retornó al templo alrededor de las 21:00 horas. En 1975 la procesión salía una hora antes y regresaba una hora después, en un total de 60 turnos, según el Boletín Informativo Cristo Rey de ese año. Así, al llegar a principios del siglo XXI, la procesión recorre más de 16 kilómetros de las calles del Centro Histrico, en 17 horas.

Imágenes Sagradas

Por Anibal Chajón

Acompañan en su largo recorrido a la imagen del Nazareno de Candelaria las efigies de la Virgen de Dolores que, según el historiador Haroldo Rodas, fue tallada en el siglo XVIII y restaurada a mediados del siglo XX, por el escultor Huberto Solís.

También son sacados en procesión las imágenes de San Juan y María Magdalena, ambas esculpidas, probablemente, en el siglo XVIII. Durante su paso por las calles, las tallas sagradas son homenajeadas con la música de marchas fúnebres, en especial la oficial, que es Una lágrima, de Manuel Moraga.