Jesus Nazareno de la merced

 

 

La Iglesia Mercedaria

Por Aníbal Chajón

Uno de los institutos religiosos más antiguos en establecerse en Guatemala fue el de la Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de Cautivos, gracias a las gestiones del primer obispo del lugar, en el siglo XVI. Con el paso del tiempo los mercedarios fueron acumulando una gran cantidad de tesoros artísticos, especialmente en las sedes provinciales, como el caso del convento establecido en la ciudad de Santiago de Guatemala. Allí construyeron uno de los templos más grandes de la urbe. Con el traslado de la capital, a finales del siglo XVIII, los mercedarios mandaron edificar un templo que sirviera a las funciones religiosas y que albergara sus centenarios tesoros.

En 1802 José Sierra y Joaquín Vásquez elaboraron los planos de la iglesia mercedaria y, el 30 de enero de 1813, fue inaugurada y consagrada por el Arzobispo de Guatemala, Ramón Casaus. En el nuevo edificio se colocaron los retablos, cuadros y esculturas que se habían extraído del templo de Santiago, ahora llamada Antigua Guatemala. En 1829 el gobierno ordenó la exclaustración de los mercedarios y el templo fue declarado parroquia. Con la llegada al poder de los conservadores la Iglesia recibió protección nuevamente. Así, en 1847 una persona regaló al templo de La Merced un reloj para el campanario del sur.

El proyecto de restauración no ha terminado aún. A lo largo de varios años se han consolidado los retablos y se han restaurado varias piezas de arte religioso. Además, está en proyecto la apertura de un museo que funcionará en el coro alto, donde ya se ha puesto en valor el órgano traído de Antigua en 1811. Recientemente el gobierno devolvió una pequeña parte del antiguo claustro, que está siendo intervenido y que se destinará al museo.

La obra de Zúñiga

Por Manuel Morales

La escultura de Jesús Nazareno de la iglesia mercedaria es la única imagen procesional de la ciudad de Guatemala que tiene una documentación que ha permitido hacer una historia de la imagen y de la procesión.

El autor de la escultura fue Mateo de Zúñiga, quien residía en Santiago de Guatemala. En 1654, los miembros de la Cofradía de Jesús Nazareno de la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced de Santiago de Guatemala decidieron contratar con Zúñiga la talla de una imagen del Nazareno a un costo de 65 pesos. Mientras que el encarnado le fue asignado a Joseph de la Cerda.

Sobre la vida del autor, la investigadora Ana María Urruela comenta que Zúñiga estuvo casado tres veces y no tuvo hijos. Sus actividades económicas eran diversas, además de dedicarse a la escultura, compraba, vendía e hipotecaba esclavos y prestaba dinero. En algunas ocasiones hasta estuvo preso. Pero fueron sus manos las que legaron a la posteridad la imagen que logró sintetizar las necesidades de expresión religiosa de todo un pueblo, en un momento histórico determinado y que logró proyectarla hacia el futuro. Fue a partir de la talla de Zúñiga que la devoción a los nazarenos tomó forma en Guatemala.

La imagen fue puesta en veneración en marzo de 1665, y es uno de los mejores ejemplos del barroco hispánico guatemalteco, con su estudio sicológico del alma y la personalidad de Cristo, que buscaba la identificación del penitente con la imagen, indica Urruela. La importancia de la imagen llegó a tal punto que, el 5 de agosto de 1717, el obispo de Guatemala, Juan Bautista Álvarez, originario de la ciudad, consagró a la imagen.

El sentimiento de la comunidad fue expresado por un clérigo de la época, fray Antonio de Loyola: “dichosos nosotros que tenemos esta sagrada imagen porque es verdadera imagen de Jesús”. Cuatro años después fue nombrado Patrón Jurado de la ciudad de Santiago de Guatemala, por los milagros atribuidos.

En 1758 se contrató la hechura de un retablo para albergar la consagrada imagen con el artista Javier de Gálvez, que se instaló en la capilla del transepto sur, a un precio de 1,250 pesos. Según el investigador Gustavo Ávalos el retablo ha sufrido, con el paso de los años, varias modificaciones, sobre todo en la calle central, aunque conserva su estilo ultrabarroco.

Con las órdenes del traslado de la capital, la imagen fue sacada de Santiago en un cajón mientras las personas rezaban el rosario, el 7 de julio de 1778. Al llegar al límite de la ciudad “se cantó el Alabado y, al entonar el Santo Dios, se bañaron todos en lágrimas sin poderse contener, aún los mismos reverendos padres, con cuyo motivo mandé cargar el cajón para seguir el camino”, narra el Libro Primero de la Cofradía. A lo largo del camino la gente salió a recibir al paso de la imagen, en San Lucas Sacatepéquez y Mixco, también rezando el rosario, por eso el Nazareno llegó hasta el 9 de julio, siendo recibido con gran alegría por los frailes en la nueva capital.

En el templo de Guatemala de la Asunción, se instaló el retablo de Gálvez, siempre en el transepto sur, en 1801. Allí permaneció sin mayores cambios hasta los seísmo de 1917 y 1918. Por los daños ocurridos en el templo, la imagen fue resguardada en un rancho de paja en el actual barrio Moderno, zona 2. Mientras tanto, José Garrido, intervenía el retablo, que restauró incluso con algunas piezas del altar mayor que quedó destruido.

En 1976 otro terremoto dañó el templo, por lo que el Nazareno estuvo en el colegio de los jesuitas, adyacente al templo. Entre tanto Jorge Álvarez y Anabella Pensabene restauraban el camarín, al que agregaron tallas, entre agosto de 1985 y abril de 1987. También en 1987 se concluyó un trabajo de restauración a la imagen, en la que se resanaron los daños ocasionados por el paso del tiempo y las manipulaciones que sufre la talla cuando se cambia de lugar, sobre todo para colocarla en las andas, en la obra participaron Alberto Carías y Ramiro Irungaray.

Organización centenaria

Por Anibal Chajón

En 1582 se fundó la Cofradía del Nazareno en la iglesia de La Merced de la ciudad de Santiago de Guatemala. Era “una cofradía de españoles conformada por la elite económica y política de la ciudad”, indica el historiador Gerardo Ramírez. Durante mucho tiempo la cofradía celebró los oficios paralitúrgicos con una imagen propiedad de los frailes, pero tuvieron algunas diferencias con ellos, por eso se mandó tallar la imagen de Zúñiga.

Durante el período hispánico la procesión de La Merced salía la noche de Jueves Santo, terminados los oficios de la instauración de la Eucaristía. Según los testimonios citados por Ramírez, se iniciaba a las 23:00 horas y terminaba a las 3:00 del Viernes Santo.

A finales del siglo XVII los cofrades de La Merced tuvieron enfrentamientos con otras organizaciones similares, porque alegaban tener la exclusividad de recabar limosnas para la procesión, en 1677 con la cofradía indígena de Candelaria y en 1681 con otras agrupaciones, las cofradías de Las ánimas del Purgatorio, de la iglesia de San Sebastián; San Nicolás, de San Agustín; María Santísima del Rosario, de Santo Domingo, María Santísima de la Encarnación, de catedral, y San Benito, de San Francisco. En el litigio de 1681 el obispado de Guatemala falló a favor de las otras cofradías, pero el caso fue llevado al Arzobispado de México, donde se mantuvo el privilegio de los cofrades de La Merced. Además, ese año se modificó el horario, pues la procesión salió a las 19:00 horas, después de que cesaran otras procesiones, y terminó alrededor de las 21:30.

En 1702 se consignó por primera vez la procesión del Martes Santo y con el nombramiento de Patrón Jurado, en 1721, quedó instituida definitivamente. Según Ramírez, en 1731 se mandó esculpir la imagen del Niño de la Demanda, para solicitar limosnas para la procesión del Nazareno.

Después del terremoto de 1773 salió la procesión de La Reseña, en 1774 y 1775, pero no la de Jueves Santo. Una vez efectuado el traslado de la imagen a la nueva capital, el Nazareno fue sacado en procesión los Jueves Santos de 19:00 a 21:30 horas. Por conflictos con los cofrades la procesión dejó de salir entre 1792 y 1800 y se reinició en 1801.

El siglo XIX marcó muchos cambios en la organización de la procesión del Nazareno. A principios de esa centuria, para lograr el aumento en el número de cofrades se permitió que los mayordomos segundos fueran gente de origen mestizo. En 1802 ya había mujeres en la cofradía, aunque aún se pagaba a gente de origen indígena para que cargara el anda con la imagen.

En 1806 se prohibió la procesión en horario nocturno, y como de ser sacado en horas de la tarde interrumpía la celebración eucarística, se optó por salir el Viernes Santo por la mañana, se hicieron algunos intentos por regresar al viejo horario pero ya en 1821 quedó con el horario de Viernes Santo por la mañana definitivamente. Desde entonces solamente ha variado para dar cabida a mayor cantidad de cargadores, como en 2001 que salió una hora más temprano.

En el templo de Guatemala de la Asunción, se instaló el retablo de Gálvez, siempre en el transepto sur, en 1801. Allí permaneció sin mayores cambios hasta los seísmo de 1917 y 1918. Por los daños ocurridos en el templo, la imagen fue resguardada en un rancho de paja en el actual barrio Moderno, zona 2. Mientras tanto, José Garrido, intervenía el retablo, que restauró incluso con algunas piezas del altar mayor que quedó destruido.

En 1976 otro terremoto dañó el templo, por lo que el Nazareno estuvo en el colegio de los jesuitas, adyacente al templo. Entre tanto Jorge Álvarez y Anabella Pensabene restauraban el camarín, al que agregaron tallas, entre agosto de 1985 y abril de 1987. También en 1987 se concluyó un trabajo de restauración a la imagen, en la que se resanaron los daños ocasionados por el paso del tiempo y las manipulaciones que sufre la talla cuando se cambia de lugar, sobre todo para colocarla en las andas, en la obra participaron Alberto Carías y Ramiro Irungaray.

Santos y marchas

Por Anibal Chajón

Junto al Nazareno, salen en la procesión del Viernes Santo por la mañana del templo de La Merced, las imágenes de la Virgen de Dolores, San Juan y María Magdalena. Durante algún tiempo se dijo que la talla de la Dolorosa fue realizada por Pedro Mendoza, entre 1650 y 1670. Sin embargo, los investigadores Luis Luján y Ana María Urruela la calificaron de estilo rococó y fecharon su tallado en el siglo XVIII. Según el investigador Haroldo Rodas la escultura de Magdalena también es del siglo XVIII. Rodas anota que la talla de San Juan que actualmente acompaña el cortejo es del siglo XIX y sustituyó a otra efigie dañada por un incendio.

El repertorio musical guatemalteco se ha enriquecido gracias a la inspiración que mueve el Nazareno, con marchas fúnebres como La fosa, de Santiago Coronado y estrenada en 1888. También la marcha Señor Pequé, estrenada en 1926, y que es la oficial de procesión, obra de Monseñor Joaquín Santamaría y Vigil, quien ejerció sus funciones sacerdotales en el templo mercedario. Otras importantes obras son La Reseña, de Mónico de León, que es la oficial del Martes Santo; Señor de La Merced, de Salvador Iriarte; A los pies del Maestro, de Víctor Lara; El camino del Gólgota, de Mario Paniagua, y Una plegaria de Carlos Díaz. Para el Niño de la Demanda, Alfredo Farfán compuso la marcha oficial, en conmemoración de los 25 años de la procesión moderna e infantil con la imagen, titulada Bodas de plata.