Jesus de los Milagros

 

El Templo del Carpintero

Por Aníbal Chajón

A pesar de sus pequeñas dimensiones, la iglesia de San José de Guatemala de la Asunción es el relicario del Jesús Nazareno de los Milagros, de donde sale en una de las procesiones con mayor recorrido y de mayor tradición en la ciudad.

Después del traslado de la ciudad capital al valle de la Ermita, el templo de San José fue construido en la parte noreste de la traza urbana y dio nombre a uno de los barrios de la urbe. Según el historiador Miguel Álvarez, la petición de los carpinteros para edificar la iglesia fue aprobada por las autoridades en 1778. La construcción fue acelerada, de tal modo que se bendijo el 25 de noviembre 1783. Probablemente por esas razones, Jesús Fernández, autor de la publicación La Semana Católica, de 1892 a 1907, indicaba que, en esa época, la iglesia no tenía gran mérito artístico.

Muchos de los edificios de la ciudad fueron destruidos por los terremotos de 1917 y 1918, por lo que se hizo necesaria su reedificación, entre ellos estuvo el templo de San José. Pero la nueva estructura fue dañada nuevamente por el terremoto de 1976. Como consecuencia, el 4 de junio de 1978 se colocó la primera piedra del actual templo. Cuatro años después se bendijo la nave central del edificio y estuvo en disposición de acoger a la feligresía que continuó llenando la iglesia.

Por disposiciones del Arzobispado, en 1994, el templo fue elevado al rango de Santuario Arquidiocesano y, en 1997, fue consagrado. De tal manera que el Santuario de San José es producto de muchos años de esfuerzo por parte de los fieles, quienes no han permitido que los daños a la estructura ocasionados por los movimientos telúricos haga disminuir la presencia del culto en ese ámbito sacro.

El Nazareno Peregrino

Por Anibal Chajón

La imagen del Nazareno fue realizada originalmente para la ermita de la Cruz del Milagro, en la ciudad de Santiago de Guatemala, de donde derivó el nombre de Nazareno de los Milagros. La ermita fue construida a finales del siglo XVII como prueba de devoción porque, en 1683, una cruz ubicada en el lugar tembló "milagrosamente". El edificio fue reacondicionado en 1731 y para dotarlo de objetos de culto fue que a la ermita le fue donada la imagen del Nazareno. Sin embargo, a causa de los terremotos de 1773 las autoridades decidieron trasladar la ciudad, por lo que, según el médico e historiador Gerardo Ramírez, el Nazareno llegó, a la Nueva Guatemala, el 11 de febrero de 1781 y fue alojada en Beaterio de Indias, una casa de religiosas. Al parecer estuvo allí hasta 1819, cuando, por problemas entre los cofrades y las religiosas, fue llevado al Beaterio de Santa Rosa. Al poco tiempo, en 1826, se sabe que el Nazareno estaba en el Cerrito del Carmen y, en 1859, ya estaba en el templo de San José, donde quedó resguardada definitivamente.

Gesto y expresión

Sobre la imagen del Nazareno de los Milagros, Ramírez indica que es una talla "única en su género, poseedora de rasgos faciales anatómicamente perfectos, misma característica que presenta en el cuello, manos y pies. Lo que demuestra un vasto conocimiento antropométrico de parte del tallador y un dominio del encarnado casi perfecto".

Según las investigaciones de Ramírez, en los documentos de 1703 no hay referencia sobre la imagen ni la cofradía. Sin embargo, en uno posterior, fechado en 1736, se informa que "Lorenzo de Paz, vecino de esta ciudad, donó una imagen de Jesús Nazareno a dicha ermita con [la] condición [de] que se le había de fundar una hermandad, para mayor honra y gloria de Dios". Estas fechas hacen probable que la talla de la imagen, según Ramírez, se deba a escultores como Juan de Chávez, Juan José Mérida o Carlos Bolaños. Con el traslado a la nueva capital la cantidad de devotos no disminuyó, sino que a lo largo de los siglos creció con la ciudad.

En el decenio de 1930, indica Ramírez, por iniciativa del sacerdote Mariano Granados, la imagen fue transformada para que estuviera de rodillas y se le dio el título de Rey del Universo, pero después se le restituyó su posición original.

Después del terremoto de 1976, el templo de San José quedó destruido y varias personas, a riesgo de su vida, sacaron la imagen del Nazareno de entre las ruinas. En 1992, la imagen fue sometida a un proceso de restauración, que estuvo a cargo del Instituto de Antropología e Historia. Unos meses después, el 4 de abril de 1993, el Nazareno fue consagrado y coronado y, en noviembre de 1996, fue llevado a visitar su hogar original, la ermita de la Santa Cruz del Milagro, y proclamado Protector Perpetuo de la Ciudad de Antigua Guatemala.

Las Ramos

Por Celso Lara

El primer día de la Semana Santa las personas acuden a los templos a recibir la bendición de unos ramilletes de palma por esta razón se le conoce como Domingo de Ramos.

La Cuaresma es el lapso de 40 días para el ayuno y la penitencia, tiempo de austeridad y vigilia. El primer día de la Cuaresma es llamado Miércoles de Ceniza por la práctica, vigente desde el siglo IV, de colocar cenizas sobre la cabeza de los penitentes.

Antiguamente se rociaban cenizas sobre las cabezas de los fieles. En la actualidad sólo se traza una cruz con cenizas sobre la frente. Para llevar a cabo esta práctica, las cenizas se obtienen de la incineración de las palmas benditas, repartidas el Domingo de Ramos del año anterior que son conservadas para este propósito.

Los ramos tienen importancia simbólica porque recuerdan la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, en donde sabía que iba a morir. En medio de la tristeza que se respira en toda la Semana Santa se oyen cánticos de alegría. La liturgia católica, desde el siglo IV, ha organizado la procesión de las Palmas y su respectiva bendición en el interior del templo, y luego ha repartido estas palmas a los fieles que las portan acompañando la misa del Domingo de Ramos.

En el caso de Guatemala, el Domingo de Ramos es peculiar, lleno de alegría y colorido. Los ramos bendecidos provienen de una palma especial que se da en la costa occidental y en la Bocacosta del país llamada palma real o monaca (Orbygnia cohune). Durante la Semana de Dolores, en los departamentos de Escuintla, Suchitepéquez, Quetzaltenango y en las montañas de Sacatepéquez, se cortan las hojas de esta palma real y con ellos se elaboran "los ramos benditos", cortando o deshilachando la hoja de palma. Los ramos benditos son adornados con flor de corozo, proveniente de la misma palma odorante o bien con flores propias de la temporada cuaresmal, como la estaticia morada o claveles rojos y blancos.

Las vendedoras de estos productos, que generalmente provienen de San Juan Sacatepéquez, hacen acopio de estos ramos y llegan el sábado en horas de la noche a las distintas iglesias del país para ser bendecidos por los sacerdotes, de tal manera que, al alba del domingo, los ramos están consagrados. Es práctica en la capital que se bendigan en la misa de cinco de la mañana en las distintas iglesias para después acompañar a Jesús de la Borriquita de la iglesia San Miguel de Capuchinas, que sale en procesión a recorrer los viejos barrios de la urbe. Las calles de la ciudad y veredas de los pueblos se ven ornamentados con los ramos ese día, que se convierten en la gran puerta a la Semana Mayor.

La ceremonia de bendición de los ramos, ahora simplificada, consiste en que el sacerdote investido de casulla y estola morada, conjuntamente con los monaguillos salen al atrio de las iglesias a rociar los ramos que están colocados en canastos con agua bendita, en tanto, ya sea en el órgano o el coro, al pie del altar, entona la antiquísima antífona Pueri hebraeorum, portantes ramos olivarum.

Los ramos bendecidos santifican a la persona que los porta y consagra la casa donde se colocan. Estos ramos se guardan en casa y se colocan en un lugar preferencial ya que según la tradición popular protegen de las tempestades y de los terremotos.

Cuando una persona sufre un susto por alguna circunstancia, son "apagados en las brasas" y esta infusión se da de beber al enfermo "y le vuelve el resuello". También son portadores de buena suerte y se colocan a la entrada de la casa, para que siempre esté protegida de "las malas influencias". Deben permanecer en la casa durante el año completo. Al año siguiente, durante la semana de Lázaro o a más tardar en la de Dolores, estas palmas se llevan a las iglesias para que sean incineradas, ya que con sus cenizas reinicia la Cuaresma.